Quiero verte
Quiero verte a ti
Quiero verte
Quiero verte a ti
Quiero verte
Quiero verte a ti
Si existiera, por ejemplo,
un hechizo capaz de partirnos a ti y a mí
en dos mitades,
¿podríamos convertirnos en un para siempre sin despedidas?
Si mañana ya no estuvieras,
¿me arrepentiría de todo?
¿Se me clavarían como espinas
todas esas palabras que nunca llegué a decir?
Si mañana ya no estuvieras,
¿qué sería de mí?
Solo de pensarlo
me entran unas ganas terribles de verte.
Si mañana pudiera seguir viviendo contigo,
haría de cada día una celebración,
para no olvidar jamás
el milagro de todas esas cosas que dábamos por hechas.
Si mañana pudiera seguir viviendo contigo,
si mañana pudiera hablar contigo,
si mañana pudiera reír contigo...
Solo poder pensar en todo eso
después de haberte conocido
me hace sentir que, que...
he sido una persona afortunada.
Dime, ¿cuántos corazones más
habríamos necesitado tener
para poder seguir viviendo en este mundo juntos
hasta cansarnos de él?
Dime, ¿cuántas veces más
habríamos tenido que superar la desesperación
para poder terminar nuestra historia
con un final feliz, tú y yo?
Todas esas décadas que tenía por delante para darte...
todos esos
«Bienvenido a casa»,
«Me voy, luego vuelvo»,
«Buenos días»,
«Buenas noches»,
«Gracias»,
«Lo siento»...
y aquel «Te quiero con toda mi alma»...
¿A quién se los digo ahora?
Dime...
Si mañana ya no estuvieras,
ese «No pasa nada» que tú me regalaste,
ese sentido que tú le diste a mi vida...
¿de quién voy a recibirlos ahora?
Quiero verte.
Quiero verte a ti.
Oye... ¿por qué Dios
ató con un lazo tan fuerte
las despedidas a los encuentros
y nos los entregó como si fueran un regalo?
Si mañana, al despertar,
pudiera decirte «Buenos días»,
si al volver a casa pudiera decir «Ya estoy aquí»
y tú estuvieras esperándome con un «Bienvenida a casa»...
Si pudiéramos discutir porque no nos entendemos,
si después pudiéramos decir «Perdóname»...
Ahora sé que todo aquello,
cada una de esas cosas,
era un milagro.
Y haber podido conocerte...
yo... yo...
te quise con toda mi alma.
Si mañana pudiera seguir viviendo contigo,
haría de cada día una celebración,
para no olvidar jamás
el milagro de todas esas cosas que dábamos por hechas.
Si mañana pudiera seguir viviendo contigo,
si mañana pudiera hablar contigo,
si mañana pudiera reír contigo...
Solo poder pensar en todo eso
después de haberte conocido
me hace sentir que, que...
he sido una persona afortunada.
Yo... yo...
he sido una persona afortunada.
